Emprendimiento Fiscalidad

Fiscalidad para
emprendedores.

Lo que nadie te explica antes de crear tu empresa. IVA, IRPF, autónomo o SL, gastos deducibles y los errores que más dinero cuestan.

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Terral Digital

5 junio 2026 · 8 min lectura

Montar tu propio negocio es emocionante. Tienes la idea, la energía y las ganas. Lo que nadie te cuenta es que entre tú y el primer euro facturado hay un laberinto fiscal que, si no lo conoces, puede convertirse en un problema serio.

No hablamos de evasión ni de optimización agresiva. Hablamos de lo básico: saber qué impuestos tienes que pagar, cuándo, cómo y qué puedes deducirte. Porque emprender sin ese conocimiento mínimo es como conducir en autopista sin haber mirado el código de circulación.

Este artículo no sustituye a un gestor (de hecho, al final veremos por qué necesitas uno), pero sí te da el mapa para no perderte.

¿Autónomo o Sociedad Limitada? La pregunta del millón

La primera decisión fiscal que tomas al emprender es cómo vas a operar legalmente. Las dos opciones más habituales son el régimen de autónomo y la Sociedad Limitada (SL). Ninguna es universalmente mejor: depende de tu situación.

Autónomo (RETA)

Es la opción más sencilla y económica para empezar. Te das de alta en Hacienda y en la Seguridad Social (RETA), y ya puedes facturar. El proceso es rápido y los costes administrativos son bajos.

La cuota de autónomo en 2026 depende de tus rendimientos netos. Si estás arrancando, puedes pagar desde unos 230€/mes (cuota mínima), aunque la tarifa plana para nuevos autónomos puede reducirla considerablemente el primer año.

La desventaja principal: tributas por IRPF con el 100% de tus beneficios, lo que a partir de ciertos ingresos puede ser más caro que hacerlo a través de una SL.

Sociedad Limitada (SL)

La SL es una persona jurídica separada de ti. Paga el Impuesto sobre Sociedades (IS), que en 2026 tiene un tipo general del 25% (y del 15% para empresas de nueva creación los dos primeros años). Esto puede ser ventajoso si tus beneficios son altos.

Sin embargo, tiene más costes administrativos: escrituras, notaría, registro mercantil, y la obligación de llevar contabilidad formal. No te sale rentable si facturas menos de 40.000-50.000€ al año.

Regla general: empieza como autónomo y da el salto a SL cuando tus beneficios anuales superen los 40.000€ o cuando necesites separar el patrimonio personal del empresarial.

Documentación fiscal para emprendedores
Tener tus papeles en orden desde el principio te ahorra problemas y dinero · Foto: Unsplash

Los impuestos que sí o sí tendrás que gestionar

IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido)

El IVA no es un impuesto que pagas tú: es un impuesto que cobras a tus clientes y luego ingresas a Hacienda. La diferencia entre el IVA que cobras (repercutido) y el que pagas en tus compras (soportado) es lo que ingresas cada trimestre.

El tipo general en España es del 21%. Algunos servicios y productos tienen tipos reducidos (10% o 4%). Si prestas servicios a empresas de la UE fuera de España, la cosa cambia: puede que no tengas que repercutir IVA.

Importante: aunque en el trimestre no ganes dinero, si has cobrado IVA tienes que declararlo. No es opcional.

IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas)

Como autónomo, declaras tus beneficios en el IRPF. El tipo varía en función de tus ingresos (escala progresiva del 19% al 47%). Cada trimestre pagas un pago fraccionado (modelo 130) del 20% sobre el beneficio neto acumulado.

La retención en facturas a empresas (normalmente el 15%) funciona como un anticipo de tu IRPF anual. En la declaración de la renta, ajustas lo pagado con lo que realmente debes.

Impuesto sobre Sociedades (si eres SL)

Si operas como SL, el IS sustituye al IRPF sobre los beneficios de la empresa. El tipo estándar es el 25%, aunque las empresas de nueva creación tributan al 15% los dos primeros años con base imponible positiva.

Gastos deducibles que probablemente estás dejando pasar

Uno de los errores más comunes entre los nuevos autónomos: no deducir todo lo que tienen derecho a deducir. Esto te hace pagar más impuestos de los necesarios.

Algunos gastos deducibles que mucha gente olvida:

La clave: guarda todas las facturas y asegúrate de que estén a nombre de tu actividad, no a tu nombre personal.

Los 5 errores fiscales más comunes en nuevos emprendedores

¿Cuándo necesito un gestor?

Desde el primer día. En serio.

Un buen gestor no es un gasto: es una inversión. Por entre 50€ y 150€/mes te evita errores que pueden costarte multas, recargos o incluso una inspección. Además, te ayuda a optimizar legalmente tu tributación, deducir todo lo que puedes y tener los papeles siempre en orden.

Si estás empezando con ingresos muy bajos, hay gestorías online que ofrecen planes económicos y automatizados. No tienes excusa para operar sin asesoramiento fiscal.

Fiscalidad y marketing: la relación que nadie te explica

Aquí es donde Terral Digital entra en juego. Muchos emprendedores no saben que la inversión en marketing digital es 100% deducible como gasto de empresa. Eso significa que contratar una agencia para gestionar tus redes, diseñar tu web o lanzar campañas en Meta o Google Ads reduce directamente tu base imponible.

Dicho de otra forma: si estás en el 30% de IRPF y contratas servicios de marketing por 500€/mes, el coste real para ti es de 350€, porque el 30% restante lo descuentas de lo que le pagas a Hacienda.

No te estamos vendiendo nada. Te estamos dando información que, si no conocías, puede cambiar tus cálculos sobre qué puedes permitirte invertir en hacer crecer tu negocio.

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